Una reflexión sobre los comienzos pequeños y el valor de dar el siguiente paso.
Un comienzo no necesita ser grandioso
A veces, empezar consiste en volver a una actividad, ordenar una idea o reservar un momento para algo que importa. No todos los cambios tienen una escena memorable. Algunos se construyen con decisiones pequeñas que solo quien las toma alcanza a reconocer.
Elegir una acción posible
Una intención amplia puede transformarse en una acción concreta: escribir la primera página, terminar una tarea sencilla o retomar una conversación pendiente. El tamaño del paso puede adaptarse al tiempo y a las circunstancias. No hace falta convertir cada día en una prueba de rendimiento.
Mirar el recorrido con paciencia
Habrá jornadas distintas y planes que necesiten ajustes. Cambiar una fecha o modificar una meta no borra lo aprendido. Para cerrar esta lectura, una invitación: escribir una acción que resulte posible hoy, sin compararla con lo que otras personas están haciendo.
Texto original de esta colección editorial.
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